Dos cuartetos octosílabos pop
Mi tiki urugayita
da su veredicto letal:
"no iré contigo a tu ciudad"
y clava el cuchillo feroz.
Una tristeza me atrapa,
no sabe lo que yo busco.
Necesito ver el río
y las penas malas tirar.
da su veredicto letal:
"no iré contigo a tu ciudad"
y clava el cuchillo feroz.
Una tristeza me atrapa,
no sabe lo que yo busco.
Necesito ver el río
y las penas malas tirar.
Cuatro textitos de Cucu para vos
"Versos sueltos, la literatura, el amor y el mundo no valen más que unos cuantos versos sueltos sin los cuales no podríamos vivir".
"La literatura no tiene clásicos, porque la literatura es un terreno en el cual no hay leyes ni nada está fijo o es lo que es, la nada abosluta en este mundo capitalista".
"En el terreno de la literatura no hay trampas y la letra brilla por sí sola, si tenemos la suerte de que brille. Vos brillás seguro; ahora, que brille esto, ya es otra cosa".
"Yo soy el que va contando, que para qué mierda creen que me siento a escribir esto si no es para atreverme a vivir, a ser mejor, a solatar mis emociones, a burlarme un poco del sarcoma, para que mi fantasía se imponga sobre la realidad, que la fantasía de adentro transformará la realida, la fantasía que todos llevamos adentro y que se llama amor y pasión y locura. La literatura y la música son el mundo de la fantasía de adentro, porque alguien la compuso, alguien la escribió con su fantasía, con su vida y su sangre, y nos las regaló para que la escuchemos o leamos".
(W. Cucurto, en El Curandero del Amor, Emecé 2006)
"La literatura no tiene clásicos, porque la literatura es un terreno en el cual no hay leyes ni nada está fijo o es lo que es, la nada abosluta en este mundo capitalista".
"En el terreno de la literatura no hay trampas y la letra brilla por sí sola, si tenemos la suerte de que brille. Vos brillás seguro; ahora, que brille esto, ya es otra cosa".
"Yo soy el que va contando, que para qué mierda creen que me siento a escribir esto si no es para atreverme a vivir, a ser mejor, a solatar mis emociones, a burlarme un poco del sarcoma, para que mi fantasía se imponga sobre la realidad, que la fantasía de adentro transformará la realida, la fantasía que todos llevamos adentro y que se llama amor y pasión y locura. La literatura y la música son el mundo de la fantasía de adentro, porque alguien la compuso, alguien la escribió con su fantasía, con su vida y su sangre, y nos las regaló para que la escuchemos o leamos".
(W. Cucurto, en El Curandero del Amor, Emecé 2006)
Lela
¿Te acordás pibe
cuando íbamos al pueblo
del Jota Laurentino Ortiz?
Hacé fuerza
y reviví los años de oro
de la abuela Lela.
Ella nos compraba de todo
y de todo un poco rezongaba.
Mil rabietas le venían a la cabeza
con los cuentos
de la rompe pelotas de su amiga Enriqueta.
Dora nos compraba de todo
y de todo un poco rezongaba.
La ira de Dorila se prendía fuego
con las apariciones noventosas
del diablo patilludo.
¿Dónde estás Lelita?
¿Dónde?
cuando íbamos al pueblo
del Jota Laurentino Ortiz?
Hacé fuerza
y reviví los años de oro
de la abuela Lela.
Ella nos compraba de todo
y de todo un poco rezongaba.
Mil rabietas le venían a la cabeza
con los cuentos
de la rompe pelotas de su amiga Enriqueta.
Dora nos compraba de todo
y de todo un poco rezongaba.
La ira de Dorila se prendía fuego
con las apariciones noventosas
del diablo patilludo.
¿Dónde estás Lelita?
¿Dónde?
Princesa morocha
Cualquiera diría
que estoy acá sentado
en la plaza
mirando chichis paranaenses.
En realidad estoy esperando
a mi princesa de Concordia
pa leerle unos poemas
escritos pensando en ella.
que estoy acá sentado
en la plaza
mirando chichis paranaenses.
En realidad estoy esperando
a mi princesa de Concordia
pa leerle unos poemas
escritos pensando en ella.
Ciudad de Pequín, China, 2008: La revolución digital.
Corren los atletas en las pantallas de la televisión; por las cámaras ultrarápidas juegan al fútbol las selecciones de Brasil y Argentina; en los aparatos de audio digitales se sienten los gritos de los lanzadores de discos y los saltadores con garrocha. Milimétricas lentes fotográficas definen los ganadores de las pruebas de 100 metros y potentes cámaras de fotos retratan los detalles de los bailarines en perfectas danzas. En las profundidades de las piletas se encuentras los ojos acuáticos para capturar las brazadas de los nadadores en busca de nuevas marcas mundiales y olímpicas. Por los celulares se exhiben las nuevas estrellas deportivas y por internet se actualizan los resultados mientras la fiesta de los cuerpos ocurre en la pantalla y en las mentes de los sujetos, como dice el mexicano Juan Villoro.
Te gusta la poesía
en la servilleta
de un bar céntrico
te grabo estas líneas
chichi careta
porque te gusta la poesía
y no te animás
a gritarlo al mundo
porque te gusta la poesía
yo lo sé
de un bar céntrico
te grabo estas líneas
chichi careta
porque te gusta la poesía
y no te animás
a gritarlo al mundo
porque te gusta la poesía
yo lo sé
Cucu
Con la birome que usó Cucurto
para firmarme un libro,
escribo ahora este poema.
A duras penas lo estoy logrando,
se está terminando la tinta.
Con Cucu charlamos aquel
verano atolondrado
a pasitos del Paraná.
El nos contó los libros
que estaba leyendo
y yo le recordé de un mail
escrito por mi para él un día de tristeza.
Ahí Cucurtín me apretó el hombro y la espalda
con ternura y me miró
con sus ojos de niño descubridor.
Sí, ya sé lo que están pensando,
ya me lo han dicho:
-Cucurto ya fue.
Pero para mí la poesía no es una moda.
Un poema te abriga los huesos
en medio del abismo.
para firmarme un libro,
escribo ahora este poema.
A duras penas lo estoy logrando,
se está terminando la tinta.
Con Cucu charlamos aquel
verano atolondrado
a pasitos del Paraná.
El nos contó los libros
que estaba leyendo
y yo le recordé de un mail
escrito por mi para él un día de tristeza.
Ahí Cucurtín me apretó el hombro y la espalda
con ternura y me miró
con sus ojos de niño descubridor.
Sí, ya sé lo que están pensando,
ya me lo han dicho:
-Cucurto ya fue.
Pero para mí la poesía no es una moda.
Un poema te abriga los huesos
en medio del abismo.
Fulbito
Viejas maléfica.
¡Cuántas pelotas nos chorearon!
Eramos unos tiernos vaguitos,
sólo queríamos jugar al fulbito.
Doña Marta, señora Maruca
son los nombres del horror.
Vivan los partiditos del barrio Sur,
abajo la tiranía de las chusmas siniestras.
¡Cuántas pelotas nos chorearon!
Eramos unos tiernos vaguitos,
sólo queríamos jugar al fulbito.
Doña Marta, señora Maruca
son los nombres del horror.
Vivan los partiditos del barrio Sur,
abajo la tiranía de las chusmas siniestras.
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